Reportero: Por David Morgan, Eric Beech y Bill Trott
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Más de 230.000 hogares se quedaron sin energía en el área de Washington,
Foto de Reuters/Jason Reed
Una feroz tormenta golpeaba el sábado la Costa Este de Estados Unidos, causando al menos dos muertos y provocando la paralización casi total de los viajes por la región.
Una feroz tormenta golpeaba el sábado la Costa Este de Estados Unidos, causando al menos dos muertos y provocando la paralización casi total de los viajes por la región.
Por David Morgan, Eric Beech y Bill Trott Agencia Noticias Reuters
* Tormenta deja medio metro de nieve en Washington
* Aeropuertos cerrados, rutas vacías, 230.000 personas sin energía
WASHINGTON (Reuters) - Una feroz tormenta azotó gran parte de la Costa Este de Estados Unidos, con más de medio metro de nieve en varios lugares, lo que paralizó los viajes, causó dos muertes y dejó a decenas de miles sin electricidad.
Nevadas de entre 51 y 99 centímetros cayeron desde Virginia hasta el sur de Nueva Jersey hasta tempranas horas de la tarde luego de más de un día de tormenta.
Más de 230.000 hogares se quedaron sin energía en el área de Washington, según el periódico The Washington Post, luego de que la nevada derribó árboles y líneas de electricidad.
La compañía de electricidad Pepco dijo que trabajaba para restablecer la energía, pero que podrían pasar unos días antes de que todos los afectados tuvieran el servicio nuevamente.
El tráfico estaba virtualmente paralizado en la capital del país y sus alrededores, mientras las calles lucían desiertas. Cayeron hasta 81 centímetros de nieve en las áreas residenciales de las afueras de la ciudad, en la mayor nevada que afectó a Washington en décadas.
En el barrio Dupont Circle cientos de jóvenes y adultos salieron a las calles para divertirse en una guerra de bolas de nieve.
El Servicio Meteorológico Nacional había declarado una alerta de ventisca de 24 horas para la región de Washington y Baltimore hasta las 22.00 hora del Este del sábado (0300 GMT del domingo).
Los vientos eran fuertes, especialmente a lo largo de la costa central del Atlántico, con ráfagas de hasta 64 kilómetros por hora.